MITOCONDRIA / Inmersión en el linaje ancestral es una exposición de arte contemporáneo en el cruce entre arte, ciencia, humanidades y saberes que se montará tanto en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo (Centro Histórico de la Ciudad de México) en noviembre de este año 2026 y hasta marzo del 2027, como en el Museo de Arte Contemporáneo Querétaro (MACQ), de noviembre de 2027 a marzo de 2028, con la participación de 43 artistas y científicxs (mayoritariamente mujeres) para indagar sobre identidad, herencia matrilineal, la decolonialidad, la comunalidad, la defensa del territorio, el buen vivir y los linajes ancestrales (entre otros muchos temas y conceptos), a partir de estudios genéticos de ADN nuclear y ADN mitocondrial practicados a lxs participantes. A esta exposición se sumará un Programa de Mediación para todo público con un Laboratorio de Análisis y Creación de obras colectivas y colaborativas, Conferencias, Paneles de Reflexión y Análisis, Visitas guiadas y Activaciones performáticas, todo bajo la curaduría de Minerva H. Trejo y co curaduría de Sandra Romero Hidalgo y Alejandro Ortiz González, con la Coordinación Antropológica de Paola Everardo Martínez. Nuestro objetivo es llegar a cada vez más públicos con propuestas innovadoras en el cruce entre arte y ciencia.

Las obras –individuales y colectivas–, comisionadas y/o adaptadas para sitio específico, activan reflexiones sobre asuntos centrales en el debate global y local: migración (personas en movilidad), racismo, ritualidad, identidad y género, la cocina como tecnología de preservación cultural, la herencia afectiva y la post verdad, la visualización de datos, la comunalidad, las relaciones interespecie, el reconocimiento de las identidades no humanas, los derechos colectivos de los pueblos y sus territorios, la disputa por el agua, la nano contaminación, la proliferación de las inteligencias artificiales vs. los saberes ancestrales, entre otros.
En cuanto a los estudios de ADN nuclear, se rastrea la ancestría genética heredada por igual de padre y madre, y con ello se abre la investigación a las múltiples visiones creativas en la deriva por las genealogías, herencias e imaginarios, dejando claro que la biología no reconoce fronteras políticas, y que la diversidad es la clave de la sobrevivencia.
En cuanto a los estudios de ADN mitocondrial, el proyecto visibiliza la huella matriarcal y matrilineal en la biología –dado que ese código sólo se hereda por vía materna– y reconoce a las mujeres como pilar y fuente de poder de lo comunitario, estableciendo un símil con la mitocondria (la fuente de poder de la célula) y fijando este postulado como un acto político de reivindicación, sanación simbólica y genuina reconstrucción del tejido social.
El programa expositivo se complementa con una propuesta de mediación que abre la conversación para el abordaje de estos tópicos, que incluye Conferencias, Paneles de Análisis, Actos en Vivo, Laboratorio de Reflexión y Creación, además de Visitas guiadas.
Artistas y científicxs
Adán Paredes / Alantl Molina / Alejandro Ortiz González / Andrea Fuentes / Astrid Velasco / Berta Kolteniuk / Brisa Vázquez / Catalina Cruz / Demián Flores / Enzia Verduchi / Ernesto Romero / Héctor Ugalde / Hersúa / Irasema Serrano / Irma Pineda (Irma Yodo) / Julian Bonequi / Leonel Sagahón / Leticia Vieyra / MAGENTA / Malena Díaz / María Antonia González Valerio / Mario Bellatín / Marisol Orozco Ibarra / Mauricio Cervantes / Mauricio Sotelo Vargas / Michel Loeza / Minerva H. Trejo / Mónica Nepote / Néstor Quiñones / Patricia Martín / Paola Everardo Martínez / Priscella Uvalle / Rocío Cerón / Rodrigo Cabadas / Sandra Romero Hidalgo / Silvia Jiménez Morales / Silvia Piña / Tania Bohórquez / Valentina González / Víctor Acuña Alonso / Vivian Abenshushan / Xóchitl Pérez Martínez.

En busca de la huella matrilineal
Nuestra investigación comenzó por el ADN nuclear y la historia que vino tras la salida de las primeras migraciones de África hace 200 mil años, que finalmente poblaron el planeta entero.
Después avanzamos con el ADN mitocondrial, para descubrir que esa historia comenzó, realmente, hace 2 mil millones de años, cuando dos organismos dieron el salto para la evolución de la vida a través de un proceso inédito, la endosimbiosis, la colaboración.
Ese fue y sigue siendo el principio de todo. De ahí venimos y, creemos, hacia allá debemos volver.
Buscamos también reivindicar las aportaciones de las mujeres en la fundación y sostenimiento de las sociedades modernas y particularmente sus formas de organización comunitaria (matriarcado), tomando como punto de partida que el ADN mitocondrial pasa intacto de generación en generación exclusivamente por vía materna, un hilo conductor que permite rastrear la línea matrilineal hasta la primera mujer del linaje de cada participante (artistas y científicxs), detonando preguntas, líneas de investigación y derivas creativas que resignifican la historia y aportes de las mujeres en la historia.
Este esfuerzo de divulgación se concentra en niñxs y jóvenes, estudiantes, mujeres y público en general, contribuyendo al debate para construir una agenda con énfasis en la equidad de género y la erradicación de la violencia contra de las mujeres.
Una red de redes
MITOCONDRIA / Inmersión en el linaje ancestral es un ejercicio de arqueología íntima. Cada obra presente es un nodo en una red de voces que desafían el silencio impuesto a los cuerpos. La ciencia, lejos de ser neutral, se vuelve cómplice de una poética de la resistencia: los genes son huellas dactilares del colonialismo, pero también semillas de futuros posibles. ¿Qué significa heredar el ritmo de un corazón que late en otro continente?
¿Cómo creamos un archivo teórico-artístico que refleje la memoria histórica desde lo íntimo?
¿Cómo se crea, se transmite, se cocina o se canta un linaje, hoy, frente a cómo se hacía en el pasado, y dependiendo de qué pasado abordemos, hace 50 años, hace 100, hace 1000 años?
Dos proyectos que son uno
MITOCONDRIA / Inmersión en el linaje ancestral se propone como un proyecto en evolución, al integrarse con piezas de dos exposiciones hermanas: Mosaico genético en México: una mirada desde las artes (96 participantes / estudios de ADN nuclear / 2018-2022) y MITOCONDRIA / Inmersión en el linaje materno (35 participantes / Estudios de ADN mitocondrial / 2022-2024), con 5 exposiciones presentadas en 3 museos: Museo de Arte Contemporáneo Querétaro, Museo de la Ciudad de México y Museo Nacional de las Culturas del Mundo, además del Centro Nacional de las Artes y el Instituto Nacional de Medicina Genómica, con un total de público alcanzado superior a los 75 mil visitantes, conferencias, conversatorios, talleres, activaciones performáticas y visitas guiadas.

Esta nueva propuesta no solo amplifica su alcance, sino que profundiza en los hallazgos revelados a través de una constante retroalimentación entre los participantes, desde 2018 en que comenzó la colaboración de este equipo que incluye curadorxs, artistas, teóricxs y científicos de múltiples disciplinas y especialidades, lo que ha detonado nuevas capas de interpretación, incorporando obras ajustadas o creadas ex profeso a partir de reflexiones surgidas en los foros de discusión previos, las conferencias, los laboratorios de creación y reflexión transdisciplinar.
MITOCONDRIA / Inmersión en el linaje ancestral busca enfatizar el potencial del proyecto para generar conocimiento situado, donde lo personal (el ADN individual) se vuelve colectivo (la historia). La curaduría actúa como mediadora entre el rigor científico y la libertad creativa, siempre con un enfoque decolonial y transdisciplinar aunado a diversas aplicaciones tecnológicas, como es la Realidad Aumentada (RA), una plataforma interactiva en línea y la memoria de este proceso del cruce de arte y genómica donde podamos mostrar la evolución desde los primeros resultados de ADN hasta su expansión conceptual.

Este montaje es un acto de persistencia. Las obras aquí reunidas han crecido como organismos vivos, ya no es solo una exposición; es una red de códigos que siguen mutando.
Invitamos al público a no ser espectador, sino a convertirse en otro eslabón de esta cadena de transmisión. MITOCONDRIA / Inmersión en el linaje ancestral es acumulativa —no una repetición, sino una profundización— y subraya su capacidad para generar acción colectiva.
Esta actualización convierte el montaje en un dispositivo de memoria activa, donde el arte no solo representa, sino que actúa. El enfoque antropológico permite cuestionar:
¿Cómo se construye el «linaje» en sociedades que rompen los lazos maternos por violencia?
¿Puede el ADN ser un instrumento de reparación simbólica?
El cuerpo como archivo afectivo comunicante.
¿Qué significa ser ciudadanos del mundo?
¿Cómo abordar la realidad cuando la ciencia y la poesía son los únicos lenguajes que nombran lo posible?
Nuevos enfoques
MITOCONDRIA / Inmersión en el linaje ancestral, trasciende la reflexión sobre la herencia genética matrilineal, expresada en el paso del ADN mitocondrial de generación en generación –exclusivamente por vía materna–, e incorpora líneas de investigación sobre la construcción de “lo común” como un entramado sólo posible gracias a las mujeres, reconociendo el sostenimiento de “la comunidad” como una red que existe y ha existido gracias a ellas, que la han alimentado y custodiado en su migración histórica: su memoria, sus afectos, sus valores, su entramado de prácticas, su relación con el afuera y con el adentro: un cuerpo de conocimientos y saberes que resisten lo que hoy llamamos patriarcado, su opuesto, enfocado en el individuo, el consumo, la ganancia, el despojo, el resultado, el expolio, el desarraigo, la obsolescencia programada, la violencia.
La comunidad es impensable sin las mujeres pues son ellas quienes hacen la comunidad en presente, la llevan en su movilidad desde la primera migración hasta la más reciente, y las que vienen. Pensar la comunidad es pensar en una red (un “nosotras”) construida por los afectos y los saberes que se transmiten de generación en generación, como ese hilo conductor expresado en el ADN mitocondrial.
Un laboratorio abierto
El proyecto se autoconstruye como una comunidad y abre su espíritu de proceso colaborativo (endosimbiótico) a la investigación, al análisis, a la reflexión, el debate y la creación en colectivo, donde artistas y científicxs de diversas disciplinas confluyen en procesos inter, multi y transdisciplinares, propiciando cruces de conocimientos y saberes que salgan de los cubículos y los circuitos artísticos cerrados, para ir al encuentro de los públicos, audiencias y comunidades tradicionalmente excluidas de estos conocimientos y ponerlos a su alcance con nuevos enfoques y renovadas propuestas de divulgación, aprovechando los nuevos medios y en tantos soportes y plataformas como sea posible.

Es así que nos resulta no sólo pertinente sino urgente presentar en esta exposición la mirada, el sentir y la reflexión de artistas sin importar sexo o género, que fundamenten su obra indagando en su propio linaje, pero también abrir espacios de diálogo, intercambio de saberes y prácticas artísticas, antropológicas y científicas, así como laboratorios de creación colectiva transdisciplinaria, para desde allí dar cuenta y abordar, desde el arte, aspectos sociales que competen a la humanidad entera.
Algunas conclusiones
El encuentro que este proyecto ha propiciado en los ámbitos de las ciencias, las artes, las humanidades y la tecnología, nos permite colegir que, “origen no es destino”, y que es el trazo y el viaje los que marcan nuestro devenir. Desde la primera de nuestras ancestras, vivir ha sido y es una decisión, y la forma en que vivimos es un acto político, en toda la extensión de la palabra. Indagar en el pasado sólo tiene sentido si nos ayuda a fortalecer la decisión de ser quienes somos aquí y ahora, y forjar con mayor claridad quiénes queremos ser y hacia dónde queremos ir. Cambiar ese rumbo es nuestra decisión, y lograrlo es nuestro desafío.
El proyecto entero, y la propuesta expositiva por derivación, se sostienen en el concepto integral de comunidad, donde colaboración y cooperación dan viabilidad y sostén a nuestros legados históricos, culturales y sensibles. Entendemos la endosimbiosis –y nos la apropiamos– como una forma de sobrevivir, como posibilidad de adaptación pero sobre todo de transformación.

No se trata de hacer ciencia o arte comprometidos, sino de comprometernos con la vida desde lo que hacemos, las artes y las ciencias, y no renunciar. Nutrir a la mitocondria conscientemente es alimentar la vida, dotarla de sentido y de propósito, pues de eso se trata todo, de vivir a propósito.
Postulados
La defensa del territorio se encuentra en la misma línea de pensamiento. Toda persona que atente contra el patriarcado representa una amenaza. Mitocondria, inmersión en el linaje materno, profundiza en nuevas preguntas vinculadas con las muchas formas en que la violencia, la deshumanización, la discriminación, el racismo y la intolerancia a lo diferente son, en última instancia, expresiones radicalizadas del patriarcado que busca destruir toda forma de organización comunitaria.
En nuestra tesis, el principio de la comunidad es la confianza, construir redes de colaboración a partir de la confianza en lxs otrxs. El matriarcado, en tanto red que sostiene la vida, está basada en la construcción de redes socioafectivas, no hay relación de subordinación, sometimiento ni opresión, en franca oposición al modelo imperante en el patriarcado, edificado sobre la explotación, el expolio, el sometimiento, la jerarquía y la eficiencia, a costa de las emociones y la salud mental. La persona moral es la beneficiaria del trabajo, no las personas.
Esta línea de investigación permite mirar desde otras perspectivas el concepto de organización comunitaria, que en la mayoría de los casos incluye mujeres que reivindican como eje rector el buen trato, las prácticas de autocuidado y la construcción de redes socioafectivas. Toda organización comunitaria, asamblea, colectivo que pretenda subsistir y trascender en cualquier esfuerzo por la defensa de sus derechos, pasa por la construcción de una relación que incluye inevitablemente los mismos principios: el buen trato, la escucha, el respeto, la colaboración y el avance al ritmo del más lento, emulando el comportamiento de otras comunidades no humanas que coexisten en la naturaleza, donde la colaboración no es opcional, sino la única forma de vivir.

Cruces entre arte y ciencia
El proyecto es, también, una plataforma que busca sensibilizar tanto a artistas como a científicxs para entrar en colaboración con sus pares de otros ámbitos, en un intento por liberarse de las presiones que impone la carrera individual (que aplica lo mismo para la academia que para el mercado del arte), en beneficio de las autorías colectivas, privilegiando el proceso por encima de los resultados.
No se trata de hacer ciencia o arte comprometidos, sino de comprometernos con la vida desde lo que hacemos, las artes y las ciencias, y no renunciar. Nutrir a la mitocondria conscientemente es alimentar la vida, dotarla de sentido y de propósito, pues de eso se trata todo, de vivir a propósito.
Decentralización
La primera exposición del proyecto fue en Querétaro en 2020, para extenderse a la Ciudad de México en 2021, y su programa público abarcó también a Oaxaca. Ahora nos proponemos volver a Querétaro, donde se montó la primera exposición procesual de Mosaico genético en México en 2020, con la muestra del trabajo de laboratorio que se vio interrumpida por la pandemia, tras lo cual pudimos volver en 2022 con parte del programa público. Ocho años y cinco montajes después, queremos volver al MACQ con las piezas que en 2020 apenas estaban comenzando a fraguarse.
Alcance comunitario
Desde el inicio del proyecto en 2018 hemos trabajado de la mano del equipo de Antropología Física de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), y de su Laboratorio de Genética Molecular, en la comprensión de que todo el conocimiento generado en este proyecto interdisciplinar (con la participación de una veintena de científicxs) se ha planteado no como un conocimiento que se coloca por encima del saber y el conocimiento de las comunidades, sino como su consecuencia, reconociendo que la verdad científica es relativa y subjetiva, pese a su sometimiento al imperio de los datos y las evidencias, tratando de mostrar las coincidencias y entrecruzamientos entre todos los saberes y no tanto sus contradicciones o sus diferencias. Así, concluimos que el conocimiento no puede llevarse a las comunidades, así como tampoco puede propiciar una relación de extractivismo de su propio conocimiento, estableciendo que la relación con las comunidades y los pueblos debe sujetarse a sus propias normas y códigos, sin imposiciones ni legitimación de ningún tipo.
Representación de las diversidades
El proyecto se sustenta en la conclusión de que es la diversidad la verdadera fuente de riqueza de la humanidad, y nuestra sobrevivencia como especie depende de reconocer, abrazar y enaltecer todo el abanico de expresiones biológicas (toda la vida), políticas (todas los albedríos) y sociales (todas las comunidades) en un solo nuevo “universal común”, en oposición a la necropolítica imperante.

Capacitación y profesionalización
El proyecto nació –y se sostiene– con una vocación absoluta de divulgación, con un especial énfasis en proyectar las virtudes de la colaboración interdisciplinaria entre campos del conocimiento aparentemente distantes, como son la Ciencia y el Arte, evidenciando que son complementarios e interdependientes y, en muchas ocasiones, comparten metodologías y procesos de desarrollo, a partir de la investigación y la observación, la experimentación, la creación y producción, la documentación y registro, y finalmente la divulgación o exposición al público) de sus resultados o expresiones. Buscamos inocular en diferentes públicos y audiencias, principalmente jóvenes, las ventajas y maravillas que implica la colaboración más allá de la rigidez impuesta por las academias, tanto la científica como la artística, en aras de permitir una mayor sensibilización hacia los beneficios de estas colaboraciones.